Siendo la existencia, por lo general, una falacia, me quedo herido después de unas cuantas rondas de interiorización intensiva.
¿Qué es el ser humano sin el impulso de cuestionar? ¿Quién soy yo sin tus besos?
Abrázame con la fuerza de un huracán; sutilmente te busco en mis momentos asfixia.
Me aferro al poder del quizá, me escondo bajo tu piel para no morir de frío.
Toma a este loco y rómpelo más. Haz de esta mente enmarañada un buen libro, del caos surgirán, tenues y delicados, poemas inmejorables.
Frente al abismo gritábamos, asediados y aturdidos por nuestras mentes.
Acabemos de una vez con esto, ven y dame tu alma,
Toma la mía, es lo único que tengo.
A menudo escuadrones de preguntas me dejan golpeado y a la orilla del aquel abismo.
Acabemos con esto, salta conmigo.