Introspecciones desde lo cotidiano: reseña del libro «Una carta sin Paul McCartney», por Luis Contreras

En “Algunos aspectos del cuento” (2009), el destacado narrador Julio Cortázar definía que todo buen cuento estaba estructurado siempre por tres pilares importantes: la significatividad, la intensidad y la tensión. El primero, comentaba el escritor, radica en el tema y sus connotaciones ocultas que trascienden incluso la simple anécdota para calar en el espíritu del lector. El segundo, por su parte, consiste en desplegar de un tirón el conflicto o nudo de la historia, desde las primeras líneas, prescindiendo de todos los rellenos que interrumpen su fluidez. El último, en cambio, se evidencia cuando el autor nos acerca lentamente al relato, pero sin dejarnos huir en ningún momento de su atmósfera.

El periodista Carlos Contreras Chipana (Lima, 1988) maneja con destreza dichas premisas en su libro “Una carta sin Paul McCartney y otros relatos” publicado este año bajo el sello editorial Caja Negra. Además, nutre su texto con aspectos heredados de la tradición que lo precede tales como el uso equilibrado del lenguaje variopinto, la construcción de personajes tipo y el empleo pertinente de técnicas narrativas contemporáneas.

En ese sentido, los diez cuentos que componen el primer libro de Carlos tienen esa virtud (típica en Ribeyro, Reynoso o Cronwell Jara) de retratar situaciones cotidianas a través de las cuales se pone en evidencia los problemas latentes en sociedades marginales como las que rodean la ciudad limeña. Así, desde la mirada profunda y atenta de los narradores, podemos presenciar catárticamente la rutinaria, caótica y hasta frustrante vida suburbana. Del mismo modo, los relatos nos estimulan a reflexionar sobre la negación de la muerte, la deslealtad amical, el infortunio amoroso, el crimen como medio para recuperar el honor, la apremiante soledad, la decepción idílica, la negligencia militar, la codicia, la desobediencia, la mentira, la nostalgia, entre otros asuntos que no se abordan de manera forzada, sino más bien espontáneamente, sin atentar contra la verosimilitud de las historias.

Cabe destacar, además, los caracteres bien definidos que presentan los personajes. Todos, humanos, muy particulares, con sus propias idiosincrasias, pero a la vez tan comunes respecto a su grado de consciencia, de sensibilidad, de juicio frente al entorno desdichado que los envuelve. Entorno que van a terminar aceptando con resignación al sentirse inherentes a él (esto se percibe con mayor claridad en el cuento Pasajera en Trance cuya protagonista asume su condición de solterona perpetua). Dicho fenómeno, sin embargo, ocurrirá como resultado de la interacción diaria que sobreviene entre ellos, y no por un descuido del autor.

De la misma manera, es imprescindible reconocer que los relatos tienen esa propiedad de secuestrar al lector de su realidad —para sumergirlo en una serie trepidante de mentiras, mentiras tan ciertas— apenas este recorre las primeras líneas de cada párrafo introductorio. Pero eso no sucede gratuitamente, no. Para lograrlo Contreras se vale de distintos recursos narrativos. Así, por ejemplo, en los cuentos Matalayunza o Una carta sin Paul McCartney se puede apreciar el uso que hace del In Media Res para atraparnos con una serie de sucesos conflictivos, llenos de interrogantes, los cuales a través del Flash Back o el Racconto irá dilucidando y resolviendo más adelante. Similarmente, con el fin de lograr dicho efecto, crea atmósferas de suspenso (La tumba sin dueño), misterio (Fermín en el cerro) o intriga (Cuestión de códigos) que van a envolver y arrastrar al lector hasta las últimas instancias, trastocando su forma de percibir el mundo.

Es importante añadir que en la obra resalta también el uso esmerado del lenguaje. A través de sus cuentos, el autor se pasea por las diferentes variaciones de la lengua castellana hablada en nuestro país. Esto se va a saborear con mayor deleite en cuentos como Cuestión de códigos (donde hay un desborde de términos propios de la jerga limeña actual), Matalayunza (en el que se respira el dialecto serrano), Una carta sin Paul McCartney (donde incluso se maneja con credibilidad el dialecto argentino de uno de sus personajes). Sumado a ello, se debe mencionar que a lo largo del discurso se pueden encontrar diferentes figuras literarias que van a darle su toque artístico. Para comprobarlo, les cito algunos pasajes: “estaba frente a la plegaria más larga de la historia” (hipérbole), “no sabíamos qué había pasado con el cabezón que conocíamos desde los biberones” (metáfora), “en el fondo hervía de cólera” (hipérbole), “el barrio no dormía en esas noches” (personificación), “en las otras cucarachas metálicas, la gente iba aplastada como tallarines en sus sobres” (metáfora y símil) y otras locuciones populares como “se puso la mano al cuello”, “echar el pato” o “ni por acá me esperaba la misiva”.

Asimismo, no se puede pasar por alto los narradores empleados (la mayoría de ellos en primera persona), las construcciones gramaticales simples (que le brinda la fluidez propicia),los finales sorpresivos (casi todos sistemáticamente elaborados), la sensorialidad, el esmero por encontrar frases inolvidables, la contextualización musical (que parte del huayno, la chicha hasta el rock and roll) y la ambición por contar realidades múltiples dando la sensación de que poseyera el don de la ubicuidad.

En suma, la ópera prima de Carlos Contreras presenta una serie de aciertos que le permitirá acercarse con sutileza al público para conmoverlo con lo habitual, como si ante este se reprodujera la tragicomedia de sus propias vidas. Porque es incuestionable que los diez cuentos muestran las inquietudes del ser humano de nuestra época. Por ello, su lectura resulta imprescindible no solo para entretenerse, culturizarse y conocer el devenir interesantísimo de la narrativa peruana, sino para comprender hacia qué desenlace transcurren sociedades como las que se representan en el libro.

Sobre el autor

Luis Contreras Chipana

Nació en Lima (Perú) el 1 de setiembre de 1994. Estudió Educación en la UNMSM. Actualmente, es profesor de Comunicación en el nivel secundario. Algunos de sus cuentos han sido publicados en diversas revistas literarias como Sexta Fórmula, Libre e independiente, Monolito y Tertulia Cero.

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