Pero tú (1ra parte) | Joel Estrada

Me mimas y adoras,
me envuelves con tus senos
y recibo el amor del universo,
el calor de cada una de las estrellas que te brillan en la cara.

Mientes y reprochas,
me apartas de tus manos
y me arrojas el odio que guardas,
me atraviesas con el filo de los cristales que llevas incrustados encima de la sonrisa.

Insegura,
me confundes con tus engaños;
iluso y lastimado,
deseo huir de tus brazos.

Las estaciones marchitas
de esta pobre existencia solitaria y errante
que abandonaste,
me inundan el alma
y yo me hundo con ellas
hasta el fondo del abismo de la tristeza.
A veces quisiera poder decirte que no,
que adiós,
que me voy.

Pero tú…
Bebé, pero tú…
Mi amor,
pero tú…
Bebé, pero tú…

Tu voz se desvanece
dentro de estas cuatro paredes,
cariño;
tus susurros me habitan,
me acarician pacientemente,
me besan suavemente,
pero tu fantasma me atormenta por la noche, cariño,
me recuerda la falta que llevo clavada en el pecho;
me deja perdido a la deriva,
me olvida,
me atormenta
y castiga.
Quisiera correr,
huir lejos,
desaparecer con el viento.

Pero tú…
Bebé, pero tú…
Mi amor,
pero tú…
Bebé, pero tú…

Desearía tanto soltar tu mano, cariño,
pero es la misma mano que me toca,
cariño,
la misma mano que me pesa,
la misma puta mano que no pasa.

Anhelo la libertad de otras piernas,
el cielo abierto
fuera de la incertidumbre
de la jaula
de tus costillas,
romper el piercing
que me encadena
a las curvas de tu sonrisa.

Pero tú…
Bebé, pero tú…
Mi amor,
pero tú…
Bebé, pero tú…

Anidar el océano
de otro vientre,
bajo el calor del sol
de otra galaxia,
beber otras estrellas,
navegar
por otro universo,
conocer pueblos más allá de los que te habitan la piel;
me gustaría comenzar a pensar más en mí
y menos en tus necesidades,
construir caminos hacia un nosotros,
en donde “nosotros”
no sea sólo un pronombre
que está muy lejos de ti.

Pero tú…
Bebé, pero tú…
Mi amor,
pero tú…
Bebé, pero tú…

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