Otro día más sin tu amor | Joel Estrada

Entro al cuarto y su oscuridad me devora, como si al abrir la puerta toda la tristeza del mundo escapara y se expandiera por mi mansión. Una sombra cubre mi hogar, la sombra del rechazo y la desesperacion. Desde que no estás, la melancolía me acompaña, me reconcilié con ella al día siguiente de tu partida, para ocupar el hueco que dejaste, mientras encuentro a alguien más a quien intentar moldear a tu imagen y semejanza.

Y mientras tanto, canto en la oscuridad, quebrándome segundo a segundo, esperando que la calidez de tu voz alumbre en mi silencio una vez más; rompiéndome en pedazos, intentando encontrar la pieza que complete el rompecabezas de la palabra «nosotros» y ser felices como antes fuimos.

Las horas caen como hojas en otoño, surcando la gravedad espesa de este cuarto azul, lento, como tomándose su tiempo para disfrutar de la adrenalina de la caída libre; la madrugada llueve dentro de estas cuatro paredes, donde el insomnio es rey, dueño, amo y señor de mi soledad.

Fuera, el invierno helado de tu indiferencia hace mella en las paredes agrietadas de este hombre escombros. ¿Qué fachada vestiré mañana —me pregunto—, la de la soledad elegida o la del incansable intelectual?, ¿quién fingiré ser mañana, el deconstruido o el analizado?, Y mientras las preguntas navegan por la oscuridad, se me pasa otro día más sin tu amor.

—Joel Estrada.

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