Morir por la belleza – Emily Dickinson

Morí quemada por la belleza, lentamente
hasta acomodarme por fin
bajo la tierra
sintiendo la palpitación
de mi vecino
y el soplo de sus abejas
su honor estremecido
reduciéndose a cenizas: era la verdad.

Dialogamos de polvo a polvo
cercanos residuos
puñados constantes
dolores movibles como el rocío.
«Yo fui consumida por la belleza» —dije—.
Y él contestó: —«Soy una víctima de la verdad».

Como amigos encontrados
después de un largo extravío en el tiempo
como tratando de intercambiar sus aventuras
distancias y alegrías
seguimos conversando sin prisa
hasta que el musgo nos selló la boca
y en vez de nuestros sumergidos nombres
los himnos de cada uno se fueron derramando
sin prisa, libremente, por la hierba.

Sobre la autora

Emily Elizabeth Dickinson fue una poeta estadounidense, ​ su poesía apasionada le ha colocado en el reducido panteón de poetas fundamentales estadounidenses junto a Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman.

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