Mi vida huele a flor | poema de Elvira Sastre

He redondeado esquinas 
para no encontrar monstruos a la vuelta 
y me han atacado por la espalda.

He lamido mi cara cuando lloraba 
para recordar el sabor del mar 
y solo he sentido escozor en los ojos.

He esperado de brazos cruzados 
para abrazarme 
y me he dado de bruces  
contra mi propio cuerpo.

He mentido tanto 
que cuando he dicho la verdad 
no me he creído.

He huido con los ojos abiertos 
y el pasado me ha alcanzado.

He aceptado con los ojos cerrados 
cofres vacíos 
y se me han ensuciado las manos.

He escrito mi vida 
y no me he reconocido.

He querido tanto
que me he olvidado.

He olvidado tanto 
que me he dejado de querer.

Pero he muerto tantas veces 
que ahora sé resucitar 
—la vida es 
quien tiene la última palabra—.

He llorado tanto 
que se me han hecho los ojos agua 
cuando he reído, 
y me he besado.

He fallado tantas veces 
que ahora sé cómo discernir  
los aciertos de lo inevitable.

He sido derrotada por mí misma 
con dolor y consciencia, 
pero la vuelta a casa ha sido tan dulce 
que me he dejado ganar 
—prefiero mi consuelo 
que el aplauso—.

He perdido el rumbo 
pero he conocido la vida en el camino.

He caído 
pero he visto estrellas en mi descenso 
y el desplome ha sido un sueño.

He sangrado, 
pero todas mis espinas 
han evolucionado a rosa.

Y ahora 
mi vida  
huele a flor.

Sobre la autora

Elvira Sastre Sanz es una poeta, escritora, filóloga y traductora literaria española.

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