Lo que uno observa | Jesús Gómez

Lo primero que uno ve en tu cuerpo
no son tus senos plateados,
ni tus caderas que parecen un jardín,
ni tampoco la osadía de tus brazos largos
o la firmeza de tus piernas análogas,
mucho menos el puñado de mariposas
que se abaten en tu espalda,
o el sinfín de historias que hacen huelga
sobre el grosor de tu boca juiciosa.
Lo que uno observa
cuando te prestas al camino y a la hora,
es el estilo sutil de tus ojos
que, como relámpago,
atrapa el alma
y la aterriza en un recuerdo
que alarga la boca
y vuelve tormenta la sangre.

Jesús Gómez

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