Sigo siendo el rey | Kevin Coley

A veces un silencio ensordecedor te llena de melancolía, y viene acompañado del olor a cigarrillos y el sabor de un buen café, el recuerdo de una cara bonita o de interrupciones dulces a una canción desesperada.

A veces te das cuenta de que todo lo que te hace sentir vivo de verdad, son cosas vivas pero sin vida, cosas que se alimentan de tu vida… Te dejan horrible, podrido.

Dejé a un lado las sombras para sentir la luz que parece que disfrutasen las demás personas… La luz no me va, quema.

Abandoné mi reino con ambición y ansias de vivir, pero hoy solo veo decadencia. A veces uno no termina por acostumbrarse a lo nuevo; un nuevo ambiente o nuevos vicios.

No es bueno acostumbrarse al fracaso, el color gris en medio de la vida rosa que se ansía vivir y poder recordar en el último segundo antes de dormir para siempre.

El whisky o el champán son solo notas dulces en un ambiente sin sabor; y de dos notas no se componen las mejores canciones.

Soy anarquista, joven, pienso rebelarme ante el demonio que nos ha hecho caer a unos y otros entre el amor y el desamor. Qué mierda, bonitos pozos.

Regreso al valle que me dio vida en medio de la muerte. Vuelvo con la intención de tomar de nuevo el trono que en algún momento me perteneció. He vuelto con toallas negras y de oro para limpiar las sangre rosa.

Porque fui, y soy, rey de malditos; porque el dedo móvil escribe y una vez lo ha hecho, sigue…

Kevin Coley

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s